DECANTAR EL VINO
No son pocas las ocasiones en las que nos preguntamos si debemos decantar una botella concreta. Para tenerlo más o menos claro lo primero de todo es conocer los motivos por los que conviene decantar. Aunque hay alguno más, estos son los tres más importantes desde nuestro punto de vista. 1) Si
tenemos un vino que presenta gran cantidad de sedimentos. Con la decantación ayudamos a separar una buena parte de éstos, de tal forma que no lleguen a la copa. Podemos ayudarnos también de un embudo filtrador para hacer una separación perfecta. 2) Si observamos después de catar el vino que éste se encuentra muy cerrado. En este caso utilizamos el decantador para conseguir una fuerte oxigenación del vino y éste pueda ofrecernos sus características en plenitud de una forma más rápida. Aquí podemos utilizar complementariamente al decantador un embudo oxigenador, que aumenta el contacto con el oxígeno. 3) Si encontramos olores desagradables en el vino. No siempre se eliminan con la decantación, dependerá del origen de su formación, pero en muchos casos ayudamos a que se eliminen parcial o totalmente.
De todas formas, si disponemos de tiempo para disfrutar de ese vino, a nuestro parecer es preferible no decantarlo, sino ir viendo cómo va cambiando progresivamente. Muchas veces, con la decantación, podemos perdernos buena parte de las sensaciones que ofrece un vino e incluso en algunos casos podríamos llegar a estropearlos.