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Selección Noviembre 2011

El suelo en el vino

Existen hoy día diferentes opiniones acerca de la existencia o no de aromas o sensaciones minerales en los vinos. De hecho, importantes personalidades del mundo vinícola aseguran que esta mineralidad de la que solemos hablar los catadores a la hora de analizar un vino, sencillamente no existe. En estos estudios realizados, parece ser que varios vinos han sido analizados en laboratorio y las moléculas que deberían dar esos aromas, no aparecen por ningún lado.

Ni les doy la razón ni se la quito. Sus estudios son totalmente respetables y puede ser que sean acertados…o no.

Si nos ceñimos únicamente a analizar un vino desde su composición química, tendríamos que utilizar un lenguaje exclusivamente técnico, utilizando palabras tan difícilmente articulables como 3-isobutil-2-metoxipirazina o 2-acetil tetrahidropirina, para definir algunos de los aromas existentes en los vinos, algo que seguro no ayudaría a fomentar la afición por el vino. Es por esto que, en la cata, utilizamos descriptores aromáticos (plátano, pimiento verde, rosa, hierba seca, cuero, regaliz…) que sustituyen a estos términos tan específicos. Es más, en el lenguaje de la cata, en no pocas ocasiones, ante la imposibilidad de utilizar palabras técnicas exclusivas para el vino, a la hora de describir las sensaciones percibidas, no queda más remedio que utilizar términos atribuibles a otras materias, por ejemplo, a las personas. Es el caso de palabras como elegante, austero, sincero, etc., adjetivos estos aplicables a cualidades humanas con los que se intentan explicar las sensaciones experimentadas en la cata de ese vino. 

Precisamente uno de los aspectos más importantes, si no el más, a la hora de disfrutar de un vino, es su parte emocional. Sin lugar a dudas, es la clave en la que radica el éxito del vino. Al tener una copa delante, lo importante no es el vino en sí, no es su composición química lo que hace que nos emocione, sino que es el aura que envuelve ese vino, el paisaje que rodea tal viñedo, el tipo de suelo donde se nutre, las personas que los trabajan, los recuerdos que nos transmiten o simplemente el influjo que ejerce sobre nosotros una determinada marca. Eso es lo importante, eso es lo que hace que, sin saber cómo ni por qué, ese vino nos transporte a un estado de placer superior, que nos ponga los pelos de punta y se nos salte alguna que otra lágrima.

Nadie puede decir que es imposible percibir, por ejemplo, la sensación mineral de la tiza blanca en muchos vinos de Champagne, o los recuerdos pizarrosos en buena parte de los vinos de Priorat, o el aspecto terroso, casi arcilloso de ciertos vinos en Costers del Segre, porque estas sensaciones están ahí, porque las sientes y las percibes, porque “curiosamente” en todos estos lugares, estos aromas minerales se corresponden con los materiales existentes en el suelo, porque por tanto, son muy reales. 

En fin, como siempre me gusta decir, el vino esta hecho para disfrutar…

Por eso, esta primera selección del nuevo club de vinos, tiene que ver precisamente con esto, con la mineralidad de ciertos vinos, con su carácter especial y perceptible debido al tipo de suelo concreto donde se asienta ese viñedo. Se trata de una selección de tres vinos, uno de la región de Champagne, de la Côte des Blancs, allí donde el carácter mineral de estos vinos adquiere su máxima expresión, un blanco de la Ribeira Sacra, con su piedra fría y humeda encerrada en esa botella y un tinto mallorquín, de la D.O. Pla i Llevant, con su roca cálida, con su grafito…

Espero que los disfrutéis.

Dani Corman

- Almalarga 2010 - D.O. Ribeira Sacra
- Negre de Sa Colonia 2009 - D.O. Pla i Llevant
- Pierre Peters "Cuvèe de Reserve" - A.O.C. Champagne

Recibirás un lote de tres botellas, una de cada vino, al precio de 64 euros.

Junto a esta selección recibirás también una ficha de cata de cada vino.

Para envíos fuera de Gipuzkoa, los portes no están incluídos.